martes, 7 de febrero de 2012

Capitulo 12 (Final)


Nota: Todo lo que empieza ha de acabar. He aquí el último capítulo de este fanfic, espero que os haya gustado

Capítulo 12

-        ¡Quinn, espera! – gritó Rachel por los pasillos del instituto.

Quinn no la oía, llevaba los auriculares a todo volumen. Rachel comenzó a correr, hasta alcanzarla. La agarró por el brazo y la volteó hasta quedar cara a cara. Quinn en cuanto la vio no pudo evitar sonreír y sonrojarse, se quitó los cascos.

-        Hola – dijo la rubia con una sonrisa bobalicona en sus labios.
-        Hola – respondió Rachel devolviéndoles la sonrisa – quería acompañarte a clase – dijo cogiéndole de la mano, a lo que Quinn rehusó - ¿Qué te pasa? – dijo Rachel confusa.
-        No quiero que el instituto entero sepa lo nuestro – dijo apartando su mano y bajando la mirada.
-        No hay nada malo en lo que hacemos – dijo Rachel tratando de convencer a la rubia.
-        Yo lo sé, pero dudo mucho que ellos lo entendieran – dijo señalando a todas partes.
-        Vivimos en el siglo XXI, no hay porque temer.
-        Dices eso porque tus padres son gays, y no te has criado bajo un ambiente homofóbico. Mis padres cuando ven a una pareja homosexual por la televisión, insultan y cambian de canal. No sé que harían si se enterasen de que su propia hija sale con otra chica.
-        Quinn – dijo tratando de tranquilizarla un poco – no estoy tratando de que salgas del armario o lo que sea, solo quiero acompañar a mi novia a clase, porque somos novias ¿no? – Quinn asintió – Vale – sonrió – pues hagamos una cosa, yo caminaré a tu lado, sin darte la mano ni nada, como si solo fuéramos dos amigas que se han encontrado por casualidad en los pasillos y se dirigen al mismo sitio.
-        Está bien

Caminaron una al lado de la otra, sin tocarse y casi sin mirarse, hasta que llegaron al aula de Química.
-        Bueno, ya hemos llegado.
-        Gracias por acompañarme – Quinn sonrió – menos mal, porque podría haberme perdido – bromeó.
-        ¿Quedamos después de clases en mi casa? No te preocupes, estaré sola. Mis padres han ido al hospital para hacer la rehabilitación de la pierna después del accidente.
-        Va..vale – dijo nerviosa.
-        Pues te veo allí. Me voy que llego tarde.

Esa misma tarde, a eso de las cinco y media aproximadamente, Quinn se presentó en la casa de Rachel.

-        Bienvenida a mi humilde morada – dijo sonriente – Que guapa estás – dijo mientras la miraba lentamente de arriba abajo.
-        Gracias – dijo sonrojándose.
-        No me las des a mi, dáselas a la biología – dijo bromeando – anda, pasa.

Rachel dirigió a Quinn hasta el salón. Se sentaron en el sofá.

-        He pensado que no querrías ir al cine por eso de que no nos vieran juntas, así que he ido al videoclub y he alquilado unas pelis.
-        No es que no quiera que no nos vean – dijo Quinn volviendo a bajar la mirada – es que aún no me siento preparada para eso.
-        Quinn, Quinn, relájate – dijo parando la conversación que estaban a punto de tener – no te he traído aquí para hablar de eso, ya lo discutiremos otro día. Solo quiero pasar una tarde de novios contigo, ver una peli abrazadas con palomitas y nada más.
-        Parece un buen plan
-        Entonces escoge una peli que yo iré a preparar las palomitas.

Al cabo de unos minutos, Rachel volvió de la cocina con un gran bol de palomitas de mantequilla entre sus manos, se sentó en el sofá al lado de Quinn y comenzaron a ver la película. A mitad del DVD, Quinn se tumbó sobre las rodillas de Berry, y esta comenzó a acariciar su larga melena rubia. Dos horas después el film llegó a su final.

-        No pensé que fuéramos a llegar a verla terminar – dijo Quinn.
-        ¿Por qué? Era una buena peli.
-        Lo sé, pero ya sabes… cuando una pareja ve una peli a solas, hacen de todo menos verla.
-        ¡Ah!, ya veo – dijo sonriendo – creí que no querías ir tan deprisa
-        Y no quiero, porque siempre que he ido rápido con mis otras relaciones, han acabado en tragedia. Pero, la verdad es que nunca había sentido por nadie lo que siento por ti en este momento. Es algo que no sabría muy bien como explicar, lo único que sé es que me muero por tocar tu piel, por besarte.
-        Yo no quiero que mueras –dijo mientras levantaba un poco su camiseta y acariciaba su espalda – Creo que te besaré, pero solo por salvarte – dijo sonriendo irónicamente.

Al sentir la mano de Rachel en su espalda, Quinn sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo. Posteriormente, la morena besó su cabeza, Quinn, que aún estaba recostada sobre las rodillas de Berry, se volteó para que su compañera la besara en los labios. La rubia rodeó su cuello, para intentar evitar que se separara y hacer su beso más largo. A continuación, Quinn se enderezó, sentándose en el sofá y miró a Rachel, que tenía su vista puesta en su pintalabios corrido debido al beso.

Quinn se abalanzó sobre los brazos de Rachel, la abrazó fuertemente y luego la besó en el cuello, suavemente, lentamente. Notaba como el ritmo cardíaco de su compañera aumentaba, al igual que su respiración, que se hizo notoriamente más fuerte. Las manos de Rachel comenzaron a desnudarla, quitó su camiseta y desabrochó su sujetador. Luego se quedó observándola, viendo su torso desnudo, su piel blanquecina y la tocó. El tacto caliente de Rachel provocó en Quinn un estremecimiento de placer. Sus manos sabían lo que hacían y, si no, lo disimulaban muy bien. Quinn volvió a besarla, esta vez apasionadamente, recorrió su boca, su lengua, su cuello, quitó su jersey para continuar besándola. Rachel fue acariciando todo el cuerpo de Quinn, que gemía de placer, al igual que ella. Ambas estaban disfrutando de una nueva experiencia, un nuevo amor.

 FIN

Nota: Sé que ha muchas no os habrá gustado este final, quizás hubierais querido que sacara a Quinn del armario o un poco más de drama, pero mi intención a la hora de realizar este proyecto era que ambas reconocieran que estaban enamoradas. Comenten que os ha parecido este fic ¿Qué hubieran cambiado? ¿Qué hubieran deseado que pasara? Sed libres de expresaros. Las críticas siempre constructivas.

HASTA LA PRÓXIMA

miércoles, 1 de febrero de 2012

Capitulo 11


Capítulo 11

Quinn se despertó con los tenues rayos de luz de la mañana. Nunca había soportado que la luz del sol se filtrara por las ventanas, por eso en su casa, siempre dormía con todo cerrado. Sintió algo que pesaba en su costado, era el brazo de Rachel Berry, que la abrazaba con fuerza. Quizás en otra ocasión hubiera tratado de zafarse, pero ahora le resultaba agradable y el calor que desprendía el cuerpo de la morena era de lo más confortable. Quinn acarició la mano de Rachel, para luego sostenerla entre la suya.

-        ¿Qué hora es? – dijo Rachel aún soñolienta.

Quinn soltó su mano lo más rápido que le fue posible.

-        Serán las ocho y media más o menos – dijo un poco nerviosa.
-        Ya sabía yo que me acosabas – dijo Rachel sin inmutarse
-        ¿De qué estas hablando?
-        Me estabas tocando la mano.
-        Tú me estabas abrazando, sólo intentaba quitarte de encima.
-        Ya, seguro. Por eso me la has agarrado durante tanto tiempo.

Quinn se quedó sin palabras, la había pillado in fraganti. De pronto, sus ojos se abrieron como platos, el brazo de Rachel, que aún seguía sobre su costado, la abrazó fuertemente.

-        ¿Qué haces? – dijo Quinn con una voz temblorosa.
-        ¿Abrazarte? – dijo dándolo por obvio.
-        ¿por qué lo haces?
-        Tú también me gustas, ¿No lo notaste anoche?
-        ¿Anoche? – dijo Quinn mientras trataba de recordar.
-        Jugando a la botella… me abalancé sobre ti… aproveché el juego para hacer lo que llevaba queriendo hacer desde que tú me besaste aquel día en el auditorio.
-        Si estas bromeando no tiene ninguna gracia – dijo poniéndose seria.
-        ¿Te parece esto una broma? – dijo mientras le daba un tierno beso en el cuello y luego otro en la cabeza.

Ante aquel gesto Quinn no pudo evitar ruborizarse  y sonreír tan ampliamente que sentía como su mandíbula estaba a punto de resquebrajarse.

-        ¿Sabes? – dijo mientras volvía a acariciar su mano y continuaba con su brazo – anoche escuché a Brittany y Santana – dijo riéndose- y no me extraña que se asustará con tus fotos.
-        ¿De verdad? – se quedó pensativa un momento – que tontería – rió – no sé porqué me sorprendo, siempre van juntas – dijo mientras acariciaba con la mano que le quedaba libre el cabello rubio de su compañera.
-        No sé como hemos llegado a esta situación, pero me gustaría permanecer así para siempre.
-        Sí, es extraño – sonrió –  va a ser verdad eso de que del amor al odio hay solo un paso.
-        Quiero hacer una cosa – dijo Quinn incorporándose en la cama, soltando su mano de la de Rachel – cierra los ojos –

Rachel así lo hizo. Quinn se sentó encima de ella, con cada una de sus piernas al lado de su cintura. Se agachó hasta tener la cara de Rachel a unos centímetros de la suya y entonces la besó. No fue un beso pasional, sino uno tierno, lento y suave. Quinn se separó y se quedó mirando los ojos de Rachel que aún permanecían cerrados.

-        No se te olvide respirar – bromeó Quinn
-        ¿Eso es todo lo que querías hacer? – preguntó incrédula.
-        Sí, quería besarte
-        Pero ya nos habíamos besado antes
-        No de la forma que lo hemos hecho ahora. Ha sido mejor, porque sabía que tú también querías hacerlo. No he tenido que robártelo.
-        Me gustaría repetirlo – volvió a sonreír, acercando su boca a la de Quinn.

Ambas volvieron a fundirse en un delicado, dócil y pausado beso, que poco a poco fue convirtiéndose en algo más ardiente. Las manos de Quinn acariciaron la cara de Rachel, mientras que la morena masajeaba la espalda de su compañera. Los dedos de Rachel se colaron debajo de la camiseta de Quinn, anhelaba tocar su piel, pero Quinn la detuvo.

-        No me siento preparada para eso – dijo nerviosa – no quiero que nuestra primera vez sea así, rodeada de nuestras compañeras de clase. No soy como Santana y Brittany, yo necesito algo más de intimidad, no me gustaría que nos pillasen. Lo siento.
-        No tienes que hacer nada que no quieras – dijo Rachel comprensivamente – No hay prisa. ¿Al menos puedo abrazarte?
-        Sí, claro.

Quinn se quitó de encima de su compañera y se colocó al lado, dándole la espalda. Rachel pasó su brazo por encima de su cintura, mientras que la otra volvía a sostener su mano. La morena le regaló un beso en la cabeza, y al poco tiempo se quedaron dormidas, en la misma posición en la que esa mañana habían despertado.